Es difícil adaptarse. Cuando el pasado llama a la puerta y me aprisionan los recuerdos, me vuelve a herir.
Es difícil hacerme a la idea de que ya no necesitas que te acaricie, no necesitas que te bese por instantes. Como un cobarde acabaste dejándome fría, sin saber como seguir.
Es difícil limpiarse las lágrimas recordando que aun queda camino por delante. Te llevaste contigo la mitad de mi felicidad, aun así me niego a sufrir.

Otro San Valentín cargado de decepciones. Y los que quedan.