Últimamente solo me hago preguntas, preguntas que nadie me responde. Ni siquiera tú.
Y entonces aparece el miedo, el miedo a perder lo que hemos ido construyendo. Miedo a que, de repente, todo se derrumbe, como una torre de naipes a la que el viento le sopla con fuerza. Pero, sobre todo, miedo a que esto ya no signifique nada para ti.
¿Qué se supone que debo hacer? ¿Cuánto te importo?
El tiempo seguirá avanzando, y lo nuestro seguirá esperando.

Pero qué te pasa Laura? Si es por un chico no merece la pena sufrir
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